jueves, octubre 15, 2026

El Obsequio

Una diosa pelirroja me miraba directamente, y su mirada me traspasaba...

La calle arbolada estaba desierta. No era muy tarde, pero aquella noche de noviembre de hace diez años, un jueves, había pasado casi por completo como las aguas tranquilas de un rio perezoso… calmo y pleno.

Bajé del auto y lo rodee para abrir la puerta del lado del acompañante mientras aspiraba el aire fresco de la noche, feliz, y abrí aquella puerta con lentitud. Dentro, aquella belleza de cabellos rojos y ensortijados hacía algo, no sé qué, dentro de su bolso. La miré con calma. Había sido mi novia por años, aunque el último de ellos lo había pasado lejos de mí, en la Ciudad de México. Sin embargo aquel día había venido exclusivamente para celebrar mi cumpleaños y había traído consigo un pastel de El Globo, una botella de champagne, su risa fácil y sus exquisitos modales.

– ¿Qué me miras? – preguntó con una sonrisa, mirándome desde el asiento con esos ojos miel que aún recuerdo bien, brillando intensamente. Nuestra relación de novios siempre había sido muy respetuosa, hasta inocente, como las de historias pasadas, y cualquier fuego se apagaba de manera igualmente respetuosa.
– A ti– contesté, extendiéndole mi mano. La tomó y con un gracioso movimiento descendió del auto, tomando la botella que apenas bebíamos descuidadamente, y se abrazó a mí.

– Tengo frío – dijo con un mohín juguetón. Caminamos juntos lentamente y abrazados hacia la entrada de los departamentos que, hasta hacía unos meses eran mi visita diaria, al irla a dejar después de cenar tras una jornada de trabajo más. Ahora el departamento del segundo piso estaba vacío. Solo algunos cojines de muebles y otras tantas cajas constituían su único mobiliario. No había servicio eléctrico. Ella abrió la puerta y me dejó pasar. Rocé sus pechos con mi brazo al hacerlo, y un impulso eléctrico, apenas imperceptible, pareció recorrer nuestros cuerpos al mismo tiempo. Caminé al interior oscuro con la botella balanceándose ahora en mis manos, recordando cómo se veía el lugar antes de su partida.

– ¡No tengo nada que ofrecerte! – exclamó señalando la cocina en penumbras. Con un ademán le mostré la botella sonriendo, era una Veuve Clicquot Ponsardin Brut de 1999, añada que años más tarde se convertiría en todo un Vintage, pero en aquel momento era solo una Brut Carte Jaune más. Miré hacia aquel lugar y recordé los postres que me hacía, su especialidad, y su forma de cocinar solo vestida con una ligerísima playera sin mangas y un pequeño short igualmente ligero. ¡Como me gustaba recorrer su cuerpo con mis manos sobre la suave tela!

Acercándose a mí me dio un beso húmedo, recorriendo mis labios con su lengua. –Ven, vamos a mi cuarto, estoy cansada del viaje – me dijo, tomando mi mano. Pero aquel beso cariñoso había encendido en mí algo profundo y primitivo, y la jalé hacia mí con fuerza, atrayéndola contra mi cuerpo con una mano en su espalda baja, escuchando al tiempo un gemido al pegarse a mi tan de improviso. Con mi mano izquierda tomé su nuca y le di un largo beso, húmedo y profundo y suave. En cierto momento, no supe cuando, la cargué entre mis brazos mientras continuaba besándola lentamente. Siempre me había contado como le excitaba sentirse a mi merced, abandonándose entre mi pecho y mis brazos. A mi me excitaba saber que esa mujer tan fuerte y determinada se rendía de tal simbólica manera ante mí. La bajé.

Con una maliciosa sonrisa, una que no conocía, caminó entonces lentamente hacia la sala iluminada solo con las luces de los faroles de la calle; las sombras móviles de los arboles dándole a escena un halo irreal, como el estar en una película extraña… Sus pasos, con esas zapatillas altísimas, resonaban en el espacio vacío mientras caminaba alejándose de mí, como un felino en acechanza. La mirada de sus caderas, adivinándose bajo su vestido azul obscuro y la cascada de sus cabellos rojos ondulantes me hízo sentir un ligero escalofrío en la oscuridad. Paró, y con lentitud giró en mi dirección. Sin quitar la vista de mis ojos, comenzó a abrir los botones de su vestido, los cuales lo recorrían hasta su borde, en sus muslos. Cada uno de ellos dejaba adivinar de a poco lo que sospechaba; debajo de aquella tela ligera, estaba desnuda por completo…

Sintiendo como cierto calor encendía mi rostro, miré cómo su piel de mármol emergía de aquella tela azul en un contraste perfecto. Sus pezones estaban muy erectos, y su cuerpo se contoneaba siguiendo un ritmo invisible pero que adiviné de diosas. Al quedar todo aquel vestido abierto, se deshizo de él con un movimiento de los hombros, y su cuerpo apareció ante mí en todo su esplendor. Entonces levantó sus brazos por encima de su cabeza y comenzó a girar las caderas en círculos, siguiendo aquella música sensual que solo ella y yo escuchábamos. Su cuerpo era perfecto. En lo alto de aquellas zapatillas también azules, una diosa pelirroja me miraba directamente, y su mirada me traspasaba.

Vi, regodeándome, sus ojos, sus labios, su cuello, sus pechos turgentes, coronados por aquellos rosados pezones que tanto saboree entre mis labios; su vientre planísimo y la unión entre sus caderas y su cintura, aquel lugar sagrado en el cual me encantaba soñar y morder y recorrer con mis dedos; su monte de Venus, sus muslos perfectos… giró y pude ver también sus caderas hermosas, aquellas que despertaban suspiros tras minifaldas cortísimas de tela de tartán, y sus nalgas plenas e increíblemente formadas.

Tomó entonces la botella de mis manos trémulas, y en un grácil movimiento la llevó por encima de sí y, echando su cabeza hacia atrás con un gemido gutural, vertió el liquido espumante sobre sus labios semicerrados; pinot noir, pinot meunier y chardonnay entonces recorrieron su cuerpo como lenguas doradas y brillantes, pequeños ríos en valles en floración, rebosantes y exquisitos, el liquido de oro ligero bajando hasta cubrir sus muslos, haciéndolos arder relucientes en la penumbra.

Aquella visión formidable ahora caminaba hacia mí girando sus caderas y la volví a atraer con fuerza, y esta vez los besos fueron violentos y calientes. Mis manos recorrieron su cuerpo como bestias en fuego, y mi lengua y mi boca buscaron el espumoso de sus pechos y mis dientes suavemente sus pezones con sabor a lujo, acopando en tanto sus nalgas con mis manos.

– Vamos a la habitación – me dijo en un susurro. – Pueden verme aquí. – La cargué nuevamente, y mientras la besaba, me dirigí a la habitación. Entramos al cuarto en penumbras y con cuidado la deposité sobre unos cojines que hacían las veces de cama, sobre el suelo. Mi alucinación personal entonces estiró y arqueó su largo cuerpo; ese cuerpo que hervía de deseo como nunca antes lo había hecho, suplicando ser penetrado por primera vez... 
– Haz de mi lo que quieras-, me dijo. – Soy tuya. 

Xavier H. Castañeda
Mayo de 2010
©

Foto del autor.




lunes, diciembre 22, 2025

INMUNE3, un thriller de actualidad total


Si te atraen los thrillers cargados de acción, ciencia y dilemas éticos, 
INMUNE3 es una lectura que no podrás soltar. Una historia que combina espionaje, conspiraciones y biotecnología en un mundo donde la seguridad global pende de un hilo.

Encuentra la novela en Amazon, disponible español y en inglés:

Déjate atrapar por una historia que podría estar más cerca de la realidad de lo que imaginas.

miércoles, diciembre 10, 2025

The Hidden Stories in Metal and Paper: Discovering the Art of Mexican Numismatics


There is something quietly powerful about holding a coin between your fingers — a small, circular artifact that has survived revolutions, migrations, and forgotten pockets. A coin is more than a unit of exchange; it is a fragment of memory, a witness of the human story struck in metal.


That simple realization was the seed of my new book, Mexican Coins & Banknotes: The Art of Collecting History — a practical guide for those who sense that history is not confined to museums, but alive in the objects we touch and preserve.


Why coins? Why now?

In an age where everything becomes digital and intangible, coins and banknotes remind us of continuity. Each piece bears the marks of its era — political changes, artistic styles, technological progress, and even national identity.


Mexico’s numismatic heritage is especially rich. From viceregal silver coins minted in Mexico City, to revolutionary notes printed under urgent circumstances, each carries a story of resilience, innovation, and pride.


This book invites beginners and enthusiasts alike to discover those stories — to see beyond the metal and recognize the pulse of history beneath the patina.


What readers will find inside

  • A clear, visual, and practical introduction to Mexican coins and banknotes
  • Guidance on how to identify, classify, and preserve your pieces
  • Tips on where to buy safely and avoid counterfeits or scams
  • Insights from seasoned collectors and real stories that bring the past to life
  • And most importantly, a mindset: collecting not just objects, but meaning.
You only need curiosity, patience, and the willingness to learn.

A guide for curious minds


You don’t need to be a historian, an investor, or a dealer to enjoy numismatics.

Because every coin, every note, is a small act of storytelling — a way to connect with the artisans, leaders, and ordinary citizens who shaped Mexico’s identity through the centuries.


When you start collecting, you are not just preserving artifacts. You are preserving the spirit of a nation.


Start collecting history


Mexican Coins & Banknotes: The Art of Collecting History — A Practical Guide to Mexican Numismatics is now available in paperback on Amazon, both in English and Spanish.


Begin your journey into the art of collecting — and discover how a simple coin can open the door to centuries of heritage.







  If you think, like me, that numismatics is a window into history and the soul of nations, I invite you to continue this journey with me and to explore my other articles here on Medium, where I share insights on history, culture, literature, technology and the fascinating connections between objects and human stories.


And of course, if you haven’t yet, start your collection today with Mexican Coins & Banknotes: The Art of Collecting History — your gateway to the art of preserving living fragments of Mexico’s past. https://a.co/d/9gO3htS

sábado, noviembre 01, 2025

Mi 'Signatue Scent', L'Instant de Guerlain

La importancia de una fragancia firma

Siempre he pensado que un Gentleman no se anuncia: se define. En el siglo XIX, los caballeros más cosmopolitas encargaban fragancias a medida, diseñadas según su estatus, su estilo de vida y su temperamento. Era un acto de distinción, sí, pero también de autoconocimiento. Su aroma hablaba de madurez, elegancia y estabilidad, no de ostentación. Hoy, en un tiempo (literalmente) saturado de opciones, retomar esa tradición tiene un significado especial. 


Elegir una fragancia firma es una declaración de identidad. Es saber quién eres, y no necesitar probarlo todos los días cambiando según el humor. Es preferir la constancia al capricho, la sutileza al ruido, la huella a la imposición. Una fragancia firma construye coherencia: acompaña tu vestimenta, tu voz, tu carácter, incluso tu silencio. 


Es parte de una estética más profunda, esa que une cuerpo, mente y presencia, una que no necesita cambiar con las modas, con el capricho comercial de quienes imponen tendencias para que el hombre de a pie, siempre proteiforme en su afán de querer pertenecer y aparentar, las siga (y compre más).

En mi caso, desde hace años uso la misma fragancia: L’Instant de Guerlain pour Homme. No fue una decisión impulsiva, sino un reconocimiento inmediato, casi instintivo. Desde su lanzamiento a finales de 2005, supe que ese aroma sería mi compañera. Con el tiempo, más que un perfume, se volvió una firma personal, una presencia sutil que me antecede y una estela discreta que queda cuando ya no estoy. Es mi personalidad olfativa, la llamada ´signature scent', y definitivamente no es para olfatos noveles.

Empero, debido a sus características, uso la versión Eau de Parfum en invierno, más profunda y envolvente, y la Eau de Toilette en verano, más ligera y brillante. Esa alternancia no rompe la continuidad: simplemente adapta mi esencia al clima. Hay perfumes que uno usa, y otros que, de alguna manera, lo adoptan a uno. L’Instant me pertenece tanto como yo le pertenezco a ella. 


El linaje de Guerlain

No es casual que mi fragancia firma provenga de Guerlain, la casa perfumera más antigua en actividad, fundada en 1828 por Pierre-François-Pascal Guerlain. Desde entonces, la maison se ha mantenido como un pilar de la perfumería mundial: refinada, exigente y fiel a un estilo propio que trasciende las modas.

En todas las creaciones de Guerlain late un mismo corazón olfativo, una especie de ADN secreto llamado “Guerlinade”: una mezcla emblemática de vainilla, bergamota, iris, jazmín, rosa y haba tonka que da identidad a la marca. La Guerlinade no es sólo un acorde; es una tradición, un linaje sensorial que conecta cada fragancia con el espíritu original de la casa, un aroma que también puedo hallar en los perfumes que usa mi mujer, también de la misma casa perfumera. 


En L’Instant, encuentro la Guerlinade discreta, escondida entre las notas modernas de cacao y sándalo, sobre todo cuando ya han pasado algunas horas después de aplicarlo, e incluso en la ropa que ya va de camino a la lavandería. Ese sutil ADN es el puente que une la perfumería clásica con la sensibilidad contemporánea, el equilibrio perfecto para un hombre maduro pero plenamente actual, como me gusta definirme.


El perfil de L’Instant


L’Instant de Guerlain pour Homme es una fragancia amaderada-especiada, de arquitectura impecable y compleja. Su salida combina limón, bergamota y anís estrellado, con una frescura elegante que nunca resulta frívola. El corazón revela té, cacao, sándalo y un leve matiz ahumado, y la base se asienta en pachulí, cedro y almizcle suave. En su conjunto, el resultado es cálido, sofisticado y contenido: una presencia que no impone, sino que sugiere. Un verdadero perfume de culto para quien sabe de estas cosas, y uno de los más acabados ejemplos de lo que un aroma masculino debería ser.

En mi piel, L’Instant se comporta con mesura y carácter. No invade el espacio: anuncia mi presencia con discreción, y cuando me alejo, deja una huella que persiste, leve pero reconocible. En invierno, la Eau de Parfum se vuelve casi íntima, como un abrigo invisible; en verano, la Eau de Toilette mantiene su elegancia sin perder frescura. Esa dualidad —clásica y moderna, densa y ligera, cálida y precisa— refleja mi propia forma de estar en el mundo. Por eso no busco otra fragancia. No necesito más variedad: necesito coherencia.


Elegancia y solidez 

Con los años, he descubierto que la elegancia no está en la novedad, sino en la permanencia con sentido. L’Instant de Guerlain pour Homme es una auténtica obra maestra de la perfumería. Creada por Béatrice Piquet, una perfumista de talento excepcional que nos dejó en 2010, esta composición es un ejercicio de equilibrio y elegancia tan logrado que todo amante del perfume debería conocerla al menos una vez en la vida, y es, para mí, esa permanencia. Representa equilibrio, madurez y discreción; une la herencia perfumera de Guerlain con el espíritu contemporáneo que aún busco mantener vivo.

Cuando alguien reconoce mi aroma antes de verme, o lo evoca después de que me voy, sé que he dejado algo más que una impresión: he dejado una identidad invisible, una huella personal. Y en eso consiste tener una fragancia firma: en no oler a perfume, sino oler a uno mismo, un camino que le recomiendo, estimado lector, amable lectora, recorra con gusto y paciencia, porque al final, una signature scent tomará personalidad exclusivamente al combinarse con su propia piel y carácter, únicos e irrepetibles.



sábado, julio 26, 2025

Una nueva novela

           

En este electrizante thriller que fusiona acción militar y antiguos misterios, Xavier H. Castañeda te catapulta desde las cumbres mortales del Hindú Kush hasta las entrañas secretas de Roma, pasando por desiertos y estepas congeladas. Alex Travers, un médico ex legionario se encuentra de súbito en el epicentro de una conspiración global cuando una misión de último minuto, durante la caótica retirada de las fuerzas de la OTAN de Afganistán, desencadena una carrera frenética por detener una amenaza que podría reescribir el futuro de la humanidad. La trama se precipita por los callejones de Kabul, desciende a las entrañas de Estambul y se adentra en los acantilados de Cornwall. Entre rituales ancestrales y laboratorios ultrasecretos, cada revelación lo arrastra más profundo en un abismo de verdades aterradoras. Perseguido por la CIA, el MI5 y una siniestra organización que opera en las sombras, deberá distinguir aliados de enemigos mientras el tiempo se agota inexorablemente.

INMUNE3 fusiona la precisión militar de Tom Clancy con los misterios oscuros de Dan Brown en una trama explosiva que te mantendrá sin aliento hasta la última página. Un thriller donde la ciencia de vanguardia y los secretos milenarios colisionan en una batalla desesperada por el destino de nuestra especie.

Ya disponible en Amazon

sábado, julio 19, 2025

El arte de coleccionar historia

Una guía numismática práctica para iniciar tu viaje numismático por Xavier H. Castañeda

Esta nueva publicación, estimado lector, amable lectora, representa un logro personal que me llena de orgullo. La numismática ha estado cerca de mi corazón desde la infancia, cuando mi abuelo me enseñó a cuidar las monedas que guardaba con esmero. A través de estas páginas, comparto no solo conocimiento, sino también ese legado familiar que despertó en mí el respeto por la historia que cabe en la palma de una mano.

En un mundo cada vez más digital, esta guía nos recuerda que hay historia viva en nuestras manos. "Monedas y billetes : el arte de coleccionar historia” no es solo un libro, sino una invitación a mirar con nuevos ojos aquello que pasa de mano en mano sin que lo notemos: el dinero como reflejo de una época, una cultura y una identidad.

Organizado como una guía personal y cercana, este libro te conduce con claridad y pasión a través de los temas clave que todo coleccionista principiante debe conocer. Desde las preguntas iniciales —¿por qué coleccionamos?, ¿por dónde empiezo?— hasta temas más específicos como la numismática mexicana, las características de los billetes, el simbolismo del escudo nacional o dónde encontrar monedas interesantes en la vida cotidiana.

Los capítulos dedicados a herramientas y consejos prácticos son especialmente útiles, pensados para convertir la curiosidad en una afición bien orientada, sin caer en tecnicismos innecesarios, además de que incluyo una orientación útil para comprar con mayor seguridad y no caer en estafas comunes, que lamentablemente es algo que sucede. Finalmente te incluyo un glosario y un epílogo reflexivo para cerrar el recorrido con la elegancia que debe caracterizar a todo coleccionista, pero también con sentido humano.

Con un diseño claro y un tono accesible pero riguroso, esta guía es ideal para quienes quieren iniciarse en la numismática con una base sólida, acompañados por la voz de un coleccionista apasionado que comparte su experiencia con generosidad.

Ahora disponible en formato Amazon Kindle y en formato impreso en pasta dura y paperback en mercados selectos, esta guía puede acompañarte a donde vayas, desde tu escritorio hasta tu próximo hallazgo en el mercado de pulgas o una nueva convención que visites. 

Aquí mismo incluyo el enlace a una muestra gratuita para que puedas hojear las primeras páginas y descubrir si esta aventura numismática también es para ti, una guía pensada no solo para entender la numismática, sino para disfrutarla.

Adquiere mi nueva guía, ideal para lectores de todas las edades que buscan en las monedas y billetes algo más que su valor nominal, en los siguientes enlaces:

Amazon.com

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viernes, mayo 09, 2025

Los 'Gentleman's Pursuits' del siglo XXI

Pierre Sériziat, C. 1795, Jacques-Louis David

¿Qué son exactamente los mencionados 'Gentleman's Pursuits' del título? ¿Por qué está escrito en inglés y no en español? 

Sentados ante un café y una laptop de por medio, mi buena amiga Claudia me preguntaba el porqué el nombre del artículo que escribía en aquel momento, "The Gentleman's Pursuits", estaba en inglés y no en castellano, señalando que, aun sabiendo su traducción, ella hubiera preferido un término dirigido a una audiencia hispanoparlante. 

- ¿Por qué no en español? - Me miró con en esa sonrisa tan suya, mezcla de curiosidad y pequeño reclamo.

Meditándolo un par de segundos en silencio, tras un sorbo de mi espresso, contesté:
 
- Hay, sin duda, un término equivalente en castellano. Pero tal vez quise dotar a mi blog de cierto sentido más amplio en cuanto a los temas que trataría. Fue una pequeña licencia de mi parte para hablar de otras cosas que no fueran solo de vinos y de objetos; es decir, hablar de otros intereses cultos e intangibles, quizás al estilo del ideal del Gentleman británico decimonónico. Una licencia ambiciosa, sin duda, porque pienso que para escribir sobre esto primero hay que vivirlo - respondí, dando otro sorbo a mi café con la mirada puesta en el piso de madera. 

Más tarde, sentado ante mi escritorio, pensé cómo explicarlo mejor: se trata simplemente de aprovechar el tiempo que se nos ha concedido en este mundo para convertirse en la mejor versión de uno mismo. 

Aprovechar nuestro tiempo en esta tierra, que de un instante a otro todo puede cambiar. In ictu oculi de Juan de Valdés (1672)

Aunque es cierto es que el mencionado Gentleman decimonónico ya no existe (no se diga ya del ideal del Virtuoso de Lord Shaftesbury, aun más raro), es decir, en su espíritu y ambiciones, también es cierto que hoy en día se puede ser "un caballero" si uno decide serlo, o lo que es lo mismo, se es caballero - o dama - por elección.

Podría especularse que ese ideal a caído víctima del paso del tiempo y de los duros golpes de los conflictos mundiales del siglo XX (que derribaron todo nuestro armazón moral y social de tajo), o tal vez se deba a la televisión superficial y, más recientemente, a las redes sociales, o tal vez se deba a la televisión superficial y, más recientemente, a las redes sociales y programación en streaming, sin dejar de lado el infame scrolling que a golpe de algoritmos nos fuerzan, casi de forma inconsciente, a pasar horas con la mente en neutral viendo pantallas y posts que nos taladran e incrustan, incluso desde niños (pero sin dejar de lado las mentes adultas), modelos a seguir que no solo con frecuencia son vulgares y superficiales sino además no tienen la mínima calidad moral en la mayoría de los casos (con sus muy honrosas excepciones). Es decir, sufrimos un verdadero suplicio de Sísifo en contra de tan formidables enemigos.

Con todo, ahora más que nunca se requiere de esos hombres y mujeres de valor. El ideal del ‘Gentleman-Gentilhomme-Caballero’ es deseable como individuo ya que con su espíritu, conocimiento e idealismo lanza a la humanidad hacía adelante, como todos los espíritus escogidos de los que se ocupa la historia (que no de los hombres mediocres a como lo anuncia José Ingenieros en su célebre El hombre mediocre).

Robert de Montesquiou por Paul Troubetskoy

Aunque la palabra ‘Gentleman’ tiene su equivalente en el español como ‘Señor’ (en el sentido de ‘Don José es todo un señor’, ya que la palabra ‘caballero’ denota más la idea de buenos modales en el trato hacia las mujeres - y prójimos - es decir, un sentido de ‘caballerosidad’: ser ‘todo un señor’ incluye también ser caballeroso), el ideal del ‘Gentleman Británico’ y el ‘Gentilhomme Francés’ surge a partir del desarrollo de las sociedades cortesanas europeas a partir del siglo XVII, la cual exigía una cultura de etiqueta, formalidad y trato ‘educado’ como un código de conducta establecido. Este código incluía naturalmente el concepto de los buenos modales (‘manners’, ‘maniera’) en el trato hacia los demás, pero también exigía, para triunfar en estas sociedades, un grado de cosmopolitismo, inteligencia, bien hablar, humor, sensibilidad, valor, honor y carácter. 

Así mismo esta idea era descendencia directa del ideal del hombre renacentista del siglo XVI; el individualismo y el deseo de hacer y saber de todo. De esta manera, y como afirmaba el Filosofo Dietrich Schwanitz, ‘La formación cultural se fundía con la cultura social’. Un hombre al fin de aficiones y aspiraciones renacentistas.

Baldassare Castiglione, autor de Il Cortesano (1528).

Baldassare Castiglione en su célebre "El cortesano" (título que muy bien podría trasladarse al moderno término de El Gentleman), describe justamente ese ideal del caballero renacentista, curioso del mundo y de la elevación del ser humano como centro del universo: el caballero perfecto debía saber de todo y de todos, ciencia y arte; debía contar con un físico que buscara el ideal grecorromano (¿el canon del hombre perfecto de Policleto? ¿La proporción física natural perfecta de los Bronces de Riace?), el trato educado y amable, savoir-faire social y elevadas miras, todo ello hecho sin aparente esfuerzo, con naturalidad, desenvoltura y gracia, un concepto luego conocido como Sprezzatura , término en el libro incluido y que hoy refiere más a vestir bien y con elegancia en el mundo de la sartoria, aunque si perder del todo su origen. Aún hoy el ideal italiano de La Bella figura (verse bien y comportarse bien en sociedad), debe mucho a ese antecedente renacentista. Así, todo hombre que aspire a ser un caballero deberá ver en El Cortesano la piedra angular de su partida en este viaje, tortuoso pero pleno de satisfacciones, aunque sirven como advertencia dentro del propio texto las palabras de Ludovico Pío: "Pienso que no se podrá hallar vaso donde quepa todo lo que vos queréis echar en este Cortesano". Pero, como en tantas cosas de la vida, el placer esté en el camino y ciertamente no en el destino. 
 
Reconstrucción en bronce del Doryphoro de Policleto (450 a.C.)
¿Pero qué sucede hoy en día? ¿Es cierto que ‘ya no hay caballeros’, como se queja un gran número de mujeres? 

Tal vez sea cierto que los buenos modales hagan falta en estos días, pero basta también ver los cambios en los programas educativos para darse cuenta que mucho ha cambiado en el alcance y calidad de los intereses que perseguimos, además de que debemos participar de una nueva concepción del papel del hombre en una sociedad más incluyente y diversa. 

No me gusta decirlo, pero una generación de hombres que pasa hora tras hora viendo memes, posts de jovencitas escasamente vestidas en Instagram (o el peor de los pecados intelectuales: pagando dineros en OnlyFans), o sumergiéndose en teorías conspirativas en Facebook (de la más fragante estupidez), o videos de YouTube absolutamente intrascendentes, o que pasan días enteros jugando videojuegos, tendrá muy poco tiempo de perseguir otros intereses más elevados. Y todo esto sin entrar en las turbias aguas de los desastrosos efectos de la pornografía gratis y fácilmente accesible incluso a niños y niñas de escasa edad...

Podría decir incluso que esa "epidemia de estupidez" que sufrimos anunciada por don Arturo Pérez-Reverte, es una grave afrenta al proceso de civilización humana a como la describe Norbert Alias en su magnífico El proceso de la civilización, lectura que recomiendo con entusiasmo a quien desee entender sobre esto. 

Le Cercle de la Rue Royale, de James Tissot (1680).

Contrastemos lo anterior con la educación de un Gentleman de antiguos tiempos: esta incluía la adquisición de conocimientos sobre matemáticas (y ciencias en general), filosofía, latín, música culta, ópera, geografía, literatura, poesía, historia, arquitectura, pintura, astronomía y leyes, además de política y conocimiento de estado geopolítico del mundo. Y no solo eso, un caballero debía saber también de vestido, comida, práctica de deportes tales como los incluidos en el pentatlón moderno (carrera, tiro, equitación, esgrima y natación, basándose en las habilidades que un oficial del ejército francés debía idealmente poseer), entre otras cosas y conocimientos. ¡Todo esto además de contar con excelentes modales, ser cosmopolita, inteligente, ingenioso, elocuente, sensible, valiente y honorable! Menuda tarea para cualquiera que aspire a ser ‘todo un Señor'. 

No se debe excluir la idea (elitista, napoleónica) de que 'se requieren tres generaciones para formar un caballero', es decir, que el haber nacido de uno ya conlleva cierta ventaja, pero es poco pretexto cuando el conocimiento, hoy más que nunca, está al alcance de todo el que lo busque, hasta en las mismas redes sociales y programas de streaming y en los scrollings que nos alienan. 

"El sueño del Caballero", de Antonio de Pereda (1650).

El caballero actual, sin embargo debe contar además con un grado aceptable de sensibilidad social, de conciencia ecológica y humanista, y desempeñar un papel diferente en cuanto a su lugar ante el avance de las mujeres en todos los campos, además de ejercer una paternidad más sensible y desde luego responsable, contar con un cuidado aspecto personal a todas las edades (y un cuerpo sano e idealmente ejercitado) y ser todo un profesional... Un hombre de amplias lecturas, viajes y producción intelectual para la prosperidad. Sobre todo, la educación de un caballero debe de hacer de este, según las palabras de Henry Peacham, "una persona provechosa y útil para su país", o lo que es lo mismo, contar con un propósito de vida que guié su proa hacía metas valiosas, honrosas y honorables.

Lamentablemente la educación actual está en decadencia y se encuentra muy alejada de este propósito de formación de hombres y mujeres de provecho. A veces solo alcanza para ver por los propios intereses y en ocasiones ni para eso; la educación del tipo que menciono arriba parece más un cuestión de suerte que de elección personal. 

Sin embargo, ya lo escribía Heráclito (540-480 B.C.) hace más de 2,500 años: “El contenido del carácter de un hombre es el que él mismo elige. Día tras día, sus decisiones, lo que piensa, y sus acciones son en lo que él mismo se convierte. Su integridad es su destino… es la luz que guía su sendero”.


Los Gentleman´s Pursuits, que se traducirían directamente como los intereses o búsquedas intelectuales de un caballero, son finalmente todos esos intereses intangibles por los que uno parte en búsqueda de la verdad, de aquellos placeres de 'fina conmoción intelectual' anunciados por Epicuro: la idea de querer saber de todo y hacer de todo, en el talante de un hombre del renacimiento, aprovechando el tiempo que nos queda antes de partir (tiempo cada día más valioso porque nos queda menos, sobre todo en tiempos tan inciertos como los que nos ha tocado vivir). Es hacerse la pregunta, sin duda de carácter estoico: ¿Cuánto tiempo dejaré pasar para que me convierta en lo que podría llegar a ser?

Le envío un saludo, compañero de viaje, que al llegar hasta aquí ha declarado sus intenciones. 

Xavier H. Castañeda
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